Templado por inducción magnética
Bobinas diseñadas para geometrías complejas de bielas, cigüeñales y ejes. Control de frecuencia y potencia para calentamiento selectivo sin distorsión.
Dureza superficial de 58–62 HRC en aceros al carbono.
Tratamientos térmicos avanzados
Templado por inducción magnética y revenido de piezas forjadas secundarias
Respuestas claras sobre templado, revenido y control de dureza en piezas forjadas.
El templado por inducción magnética calienta solo la capa superficial de la pieza mediante un campo electromagnético de alta frecuencia, logrando un calentamiento rápido y localizado. Esto permite un refinamiento de grano más homogéneo y un incremento sustancial de la dureza Vickers en la zona tratada, sin afectar las propiedades del núcleo. El templado convencional, en cambio, calienta toda la pieza en un horno, lo que puede generar distorsiones y requiere tiempos más largos.
El revenido es un tratamiento térmico posterior al templado que se aplica a piezas como bielas, cigüeñales o engranajes. Consiste en calentar la pieza a una temperatura controlada (normalmente entre 450 °C y 650 °C) y mantenerla durante un tiempo determinado, para luego enfriarla lentamente. Este proceso reduce la fragilidad de la martensita formada durante el templado, transformándola en ferrita y cementita, lo que mejora la tenacidad y la resistencia al desgaste abrasivo sin perder demasiada dureza superficial.
La medición se realiza con un durómetro Vickers, que aplica una carga controlada (generalmente entre 1 y 10 kgf) sobre la superficie de la pieza mediante un indentador de diamante con forma de pirámide de base cuadrada. Se mide la diagonal de la huella resultante y se calcula la dureza según la norma ISO 6507. Para piezas tratadas por inducción, es común realizar ensayos en la zona templada y en el núcleo, para verificar la profundidad de la capa endurecida y la homogeneidad del tratamiento.
Los parámetros clave son la frecuencia de la corriente de inducción, la potencia aplicada, el tiempo de calentamiento y la velocidad de enfriamiento. La frecuencia determina la profundidad de penetración del campo magnético: frecuencias más altas (por encima de 10 kHz) generan calentamiento superficial, ideales para piezas pequeñas; frecuencias más bajas (1–10 kHz) permiten un calentamiento más profundo. La potencia y el tiempo deben ajustarse para alcanzar la temperatura de austenización sin sobrecalentar. El enfriamiento, generalmente con agua o polímeros, debe ser lo suficientemente rápido para formar martensita.
El ciclo completo puede durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos, dependiendo del tamaño y la geometría de la pieza. Por ejemplo, un perno pequeño puede templarse por inducción en 2–5 segundos y luego revenirse en un horno durante 30–60 minutos. Piezas más grandes, como cigüeñales, pueden requerir ciclos de calentamiento de 10–20 segundos por zona y revenidos de 1–2 horas. El tiempo exacto se determina mediante ensayos metalúrgicos para cada tipo de pieza y material.
Para piezas de alta exigencia mecánica, como componentes automotrices o de maquinaria pesada, las tolerancias típicas de dureza Vickers se sitúan en un rango de ±20 a ±40 HV en la zona templada, dependiendo del valor objetivo. Por ejemplo, si se especifica una dureza de 550 HV, se aceptan valores entre 530 y 570 HV. En el núcleo, la dureza suele ser menor (200–300 HV) y las tolerancias son más amplias (±30 HV). Estas tolerancias se verifican mediante ensayos estadísticos sobre lotes de producción.
Procesos controlados para piezas forjadas secundarias que exigen dureza Vickers repetible y refinamiento de grano metalúrgico.
Bobinas diseñadas para geometrías complejas de bielas, cigüeñales y ejes. Control de frecuencia y potencia para calentamiento selectivo sin distorsión.
Dureza superficial de 58–62 HRC en aceros al carbono.
Ciclos de revenido a 550 °C con rampas controladas. Transformación de martensita a ferrita y cementita para reducir fragilidad.
Incremento del 18 % en resistencia al desgaste abrasivo.
Parámetros de austenización y enfriamiento que homogeneizan la microestructura. Ensayos metalúrgicos con micrografías de validación.
Tamaño de grano ASTM 8 o superior en piezas críticas.
Procedimiento según ISO 6507 con indentación de 10 kgf. Preparación de muestras y tolerancias para repetibilidad industrial.
Desviación menor al 3 % en lotes de producción.
Resultados medibles que transforman la calidad de tus piezas forjadas. Cada beneficio está respaldado por ensayos metalúrgicos.
El control preciso de la frecuencia y la potencia evita zonas blandas. En piezas de acero al carbono, la variación de dureza se mantiene por debajo de ±15 HV10 en toda la superficie tratada.
Repetibilidad garantizada lote a lote.La inducción magnética genera un calentamiento ultrarrápido que afina la estructura cristalina. El tamaño de grano austenítico se reduce hasta 3 µm, mejorando la tenacidad sin sacrificar resistencia.
Microestructura más homogénea que en templado convencional.El revenido controlado a 550 °C transforma la martensita en ferrita y cementita, eliminando tensiones internas. Las probetas tratadas muestran un incremento del 18 % en resistencia al desgaste abrasivo.
Vida útil prolongada en componentes automotrices.Al calentar solo la zona crítica, el núcleo de la pieza permanece frío y estable. Las deformaciones se reducen un 40 % frente al temple en horno, eliminando rectificados correctivos.
Ahorro en mecanizados posteriores.Cada ciclo de inducción se registra con sensores de temperatura y potencia. Los informes de dureza Vickers se emiten según ISO 6507, con trazabilidad completa para auditorías de calidad.
Certificación metalúrgica incluida en cada lote.